Ayer fui a una reunión de padres interesados por ofrecer algo más a sus hijos. Llevan unos años reuniéndose para hablar de sus inquietudes, dudas y anécdotas. Además organizan charlas y ponencias de temas muy interesantes.
Se reunene el último sábado de cada mes de 17:00 a 19:00 en un local de la Cuesta.
Yo voy a participar :)
domingo, 29 de marzo de 2009
martes, 10 de marzo de 2009
Yo no soy buena madre
Me he sentido muy identificada con este texto de Lucía Echevarrieta que nos envió una compañera y amiga de yoga:
"Si usted ha decidido quedarse en casa y consagrase al cuidado de sus hijos es usted
una madre hiperprotectora, amén de un parásito, un ser que vive a expensas de otro y a
espaldas de las verdaderas preocupaciones y dificultades de la vida.
Si usted trabaja fuera de casa entonces desatiende usted a sus hijos, y nadie valorará el
hecho de que tenga usted que hacer verdaderos malabarismos para conciliar la vida
familiar y la laboral.
Lo peor de todo es que unas madres y otras van acusándose mutuamente: la que se
queda en casa arremete contra la que trabaja, y viceversa, como si no fuera suficiente con
recibir los ataques de los pediatras, los psicólogos, los especialistas en sueño, los
periodistas, las madres, las suegras y las cuñadas.
Nosotras, las madres de hoy, aseguran ciertos psicoanalistas, somos la fuente de todos
los problemas de nuestros hijos, porque tenemos demasiada fuerza y le hemos robado
la autoridad a los padres.
Si su hijo es hiperactivo, si tiene rabietas, si insulta a otros niños en el colegio, la culpa
será siempre de usted, porque o bien le consiente demasiado o bien no le atiende lo
suficiente.
¿Y dónde están esos padres a los que les hemos robado la autoridad?
¿Cuánto han luchado para defenderla?
Nadie culpará al padre, nadie cuestionará nunca que el padre trabaje fuera de casa o viaje.
Pero ¡ay de usted si lo hace!
No solo tendrá que enfrentarse al goteo constante de comentarios más o menos directos
o indirectos por parte de su madre, de su suegra, de las madres de los compañeros
de cole de su retoño, sino, sobre todo, tendrá usted que lidiar con su propio sentimiento
de culpa, que no la dejará vivir".
Yo no soy una buena madre.
una madre hiperprotectora, amén de un parásito, un ser que vive a expensas de otro y a
espaldas de las verdaderas preocupaciones y dificultades de la vida.
Si usted trabaja fuera de casa entonces desatiende usted a sus hijos, y nadie valorará el
hecho de que tenga usted que hacer verdaderos malabarismos para conciliar la vida
familiar y la laboral.
Lo peor de todo es que unas madres y otras van acusándose mutuamente: la que se
queda en casa arremete contra la que trabaja, y viceversa, como si no fuera suficiente con
recibir los ataques de los pediatras, los psicólogos, los especialistas en sueño, los
periodistas, las madres, las suegras y las cuñadas.
Nosotras, las madres de hoy, aseguran ciertos psicoanalistas, somos la fuente de todos
los problemas de nuestros hijos, porque tenemos demasiada fuerza y le hemos robado
la autoridad a los padres.
Si su hijo es hiperactivo, si tiene rabietas, si insulta a otros niños en el colegio, la culpa
será siempre de usted, porque o bien le consiente demasiado o bien no le atiende lo
suficiente.
¿Y dónde están esos padres a los que les hemos robado la autoridad?
¿Cuánto han luchado para defenderla?
Nadie culpará al padre, nadie cuestionará nunca que el padre trabaje fuera de casa o viaje.
Pero ¡ay de usted si lo hace!
No solo tendrá que enfrentarse al goteo constante de comentarios más o menos directos
o indirectos por parte de su madre, de su suegra, de las madres de los compañeros
de cole de su retoño, sino, sobre todo, tendrá usted que lidiar con su propio sentimiento
de culpa, que no la dejará vivir".
Yo no soy una buena madre.
Creo que en estos momentos de nuestra vida es cuando más necesitamos del equilibrio y la paciencia. Intentar no agobiarnos ni que nos afecte lo externo. Quien tenga la receta perfecta que me la diga.
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