El viaje en avión fue largo (más de 5 horas) y mucho mejor la ida que la vuelta. Es mejor madrugar que volar por la tarde, ya que de noche los peques tienen más rutinas (baño, cena, masaje, dormir...) que por el dia y eso les afecta más.
El norte de Eslovaquia es precioso, naturaleza 100%. Nos sorprendió lo bien preparado que está para acoger a los más pequeños: zonas de juegos para ellos, caja de jueguetes para compartir en las zonas de recreo, tronas en todos los restaurantes....
Fue una experiencia única y al viajar con otra pareja con bebé, muy acertada, diría yo!
Gracias Marcela, Petr y sobre todo a Veronika!
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